Señales que te da tu pala de pádel para ser cambiada

Una pala de pádel tiene una duración finita, es decir no por comprarte una pala de pádel muy cara te va a durar tres o cuatro años. Bueno quizás si aunque no debería ya que eso significará que no juegas muy a diario. Incluso teniendola en el armario, poco a poco va a ir perdiendo prestaciones.

Si eres de los jugadores que suele jugar dos o tres veces por semana tienes que pensar que con la pala le estas dando fuerte a una pelota, que hay golpes en los que chocas la pala contra el cristal, la valla o el suelo. Al final la pala sufre y con el paso del tiempo se acaba rompiendo.

La pala se ha roto o tiene fisuras

Si la pala se a agrietado, tiene fisuras o directamente se ha roto ese es el momento inequívoco de que hay que hacer una derrama y comprar una nueva pala. No te preocupes las palas.

Se puede jugar con pequeñas fisuras o grietas pero las prestaciones de la pala caen en picado. La salida va a ser muy inferior por no hablar del punto dulce de la pala que claramente se va a ver muy mermado.

Dependiendo de la gravedad del asunto algunas palas pueden ser reparadas pero el coste de reparar una pala vs el beneficio que te va a dar no te sale rentable.

La bola ya no sale tan despedida como al inicio

Es importante que cuando la pala empieza a no tener la salida que tenía o empieza a romperse empieces a buscar información acerca de nuevas palas. Es una señal muy clara de que tu pala está perdiendo sus prestaciones y a partir de ese momento la decrepitud de tu pala a iniciado y ya no va a parar.

Si quieres seguir jugando a un buen nivel o incluso no lesionarte es importante que vayas mirando palas y te decidas por una ya que a esa pala le queda poco tiempo de vida, por no hablar de que puede lesionarte de forma grave.